El gobierno Santos siempre tuvo como política  la reparación en materia administrativa a todas aquellas víctimas del conflicto armado que ha azotado al país desde varias generaciones. Es así como la Ley 1448 de 2011 se convierte en la respuesta y en la forma en la que el gobierno de turno apoya y le brinda la mano a todos aquellos que han sido vulnerados en sus derechos humanos, desprotegidos, violentados y maltratados a lo largo de estos años de conflicto.


Este articulado cuenta con un gran número de disposiciones que se mantienen entre la línea de lo administrativo, lo económico y (como gran aspecto y nuevo en cuanto a estos temas) lo social, que ha sido ficha clave para la apropiación de la ley en la población civil y por sobre todo en los afectados.  Pero así mismo, ha sido punto de tiro de muchas críticas en cuanto a la selección específica que hace para escoger los beneficiados de la ley, las personas que pueden aplicar a ella, así mismo la pertinencia que tiene la sostenibilidad fiscal a la hora de tasar las indemnizaciones a nivel administrativo.

La veracidad y sobre todo la importancia que tiene este estatuto se ha puesto en entre dicho a razón de aquellos que dicen que esta no satisface a cabalidad las necesidades y las expectativas de su grupo de aplicación. Este fragmento no solamente intenta analizar tres de los principales debates que surgen alrededor de lo que se plantea en la ley, sino que también intenta abordar y aclarar conceptos y principios básicos e importantes para entender sobre qué cimientos está fundada esta política de gobierno.